La Administración Pública es una alternativa para acceder a un puesto de trabajo que tiene una gran demanda debido a la estabilidad que ofrece.
Al hablar de Administración Pública nos referimos tanto a la
Administración del Estado (central), Autonómica y Local (diputaciones y ayuntamientos), como a
organismos autónomos (Correos, RENFE...) y a los organismos de la Unión Europea.
El personal que trabaja en cualquiera de estas administraciones recibe el nombre de personal
funcionario, interino, laboral o eventual. Las distintas administraciones públicas contratan su
personal de acuerdo con su oferta de empleo público, a través de una convocatoria pública y un
sistema de selección que puede ser por:
Concurso: exclusivamente se tienen en cuenta los méritos exigidos en la convocatoria, valorados numéricamente.
Oposición: se realizan pruebas selectivas, teóricas o prácticas, relacionadas con el desempeño del puesto de trabajo. La valoración de las mismas determinará la puntuación final que hará que el aspirante consiga la plaza o no.
Concurso-oposición: es una mezcla de los dos sistemas anteriores. Es el utilizado por la Administración General del Estado.
Otra posibilidad es formar parte de bolsas de trabajo, que pueden ser generales (abiertas a cualquier profesional de un determinado perfil) o bien específicas (integradas por opositores que no han obtenido plaza).
Grupos de clasificación (Titulación exigida):
Toda la información sobre la oferta de empleo público (convocatorias de plazas, bases, plazo de presentación de solicitudes...) la encontrarás en los boletines oficiales, que puedes consultar en bibliotecas, ayuntamientos, sindicatos, en Internet etc.