Es la ciudad más antigua de Inglaterra y fue la primera colonia permanente romana, por lo que se puede considerar un verdadero paraíso arqueológico: tiene la mayor puerta romana, la mayor y más antigua torre normanda, la fortaleza Tudor más alta..., de toda la Gran Bretaña. Durante la Edad Media se convirtió en un importante centro textil y también poseyó una potente industria relojera, de cuya época conserva las altas casas y las calles estrechas y empinadas. Con una población cercana a los 150.000 habitantes, es una ciudad tranquila y amable, ideal para visitar y para vivir.