El pasado de Eire, Irlanda, marca profundamente la historia actual de la isla. Poblada desde el
6.000 a. C., aproximadamente, Irlanda fue el destino de diversas oleadas de colonizadores que
dejaron su huella, entre los que destaca la impronta de las diferentes tribus celtas que, desde el
siglo VI a. C., fueron llegando desde distintas partes del continente europeo. Cristianizada
relativamente temprano, Irlanda, a diferencia del resto de Europa, no sufrió la presencia romana ni
la invasión bárbara posterior, y esto, unido a una sabia mezcla de elementos celtas y cristianos, y
a su auge económico y artístico, marcó la Edad de Oro de la civilización irlandesa, del s. VI al s.
IX, que continuaría durante los siglos XI y XII, tras un paréntesis de doscientos años de
invasiones vikingas. A partir del s. XII llegaron los primeros normandos que, rápidamente,
dominaron las tres cuartas partes del país. A partir del s. XVI, el gobierno inglés intentó
imponer, sin éxito alguno, el protestantismo, pero sí que supuso, junto a la defensa del
catolicismo, el despertar del nacionalismo irlandés, en continuo aumento hasta su independencia, en
pleno siglo XX. Situada en el extremo occidental de Europa, la isla de Irlanda conserva una de las
reservas naturales más espectaculares del viejo continente. Forma parte de la Unión Europea y,
políticamente, está dividida: 26 condados constituyen la República de Irlanda, con capital Dublin,
y 6, Irlanda del Norte, con capital en Belfast. Sus características geográficas la convierten en un
auténtico paraíso por la variedad de los paisajes que la forman, con una infinita gama de
tonalidades verdes, los innumerables ríos y lagos, un relieve suavemente accidentado y las antiguas
costumbres de sus habitantes, muchas de ellas relacionadas con las labores del campo. Las lenguas
oficiales de la República de Irlanda son el gaélico y el ingés. La lluvia suele ser abundante, por
lo que se aconseja un buen impermeable. Irlanda, por ser una isla relativamente pequeña -ningún
punto de su geografía está a más de setenta millas del mar- tiene un clima bastante uniforme y una
temperatura ambiente templada: durante los meses de más frío (enero y febrero) oscila entre 4º y 7º
C, y, en pleno verano, (julio y agosto) no suele rebasar los 25º C. Para poder viajar hasta
Irlanda, los españoles sólo necesitan el Documento Nacional de Identidad. Y, para poder utilizar
gratuitamente el sistema público de salud, es necesario obtener previamente la tarjeta de
asistencia sanitaria en los países integrantes de la Unión Europea. Puede ser interesante saber que
existe una diferencia horaria de una hora con respecto a la hora española. Que las tiendas
permanecen abiertas desde las 9.00 h hasta las 17.30-18.00 h, de lunes a sábados, aunque a veces
pueden cerrar más tarde. Y que los bancos abren abiertos desde las 10.00 h hasta las 12.30 h, y
desde las 13.30 h hasta las 15.00 h; los jueves suelen estar abiertos hasta las 17.00 h. La moneda
oficial es el Euro.
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